Emilio Rangel Quezada, el “Triqui” michoacano (2da parte)

Nuevos amigos

“Cuando llegué al campamento me di cuenta que el enteramiento que llevaría ahí sería muy diferente con el que había realizado en otros equipos, aquí todo es muy profesional o casi profesional, las exigencias del entrenamiento fueron muy fuertes, gimnasio, pesas, ligas, jugadas, todo es tomado con mucha disciplina y seriedad y la competencia es muy alta, tienes que ganarte tu lugar”, expresó Emilio.

“El campamento los triquis es una familia muy unida en la cual me han aceptado y ahora soy parte de ella, mis nuevos amigos me dicen el güero o el gabacho por mi tono de piel más clara que la de ellos. Soy el único integrante de la familia triqui que no es de esa región y estoy contento por ese logro”, contó.



Contento por ser arropado por este proyecto, Emilio cuenta cómo es su vida en el campamento triqui: “Mi rutina dentro del campamento es un poco pesada pero con el paso de los días me he ido acoplando, yo al igual que mis compañeros me levanto a las 6 de la mañana y hacemos labores para tener siempre nuestro dormitorio limpio y ordenado, tenemos dos entrenamientos, por la mañana es muy aeróbico, y resistencia, corremos en el cerro, hacemos pesas y regresamos para comer y estar en la escuela. Por la tarde volvemos para realizar prácticas sobre la cancha, cuando terminamos el entrenamiento regresamos al estudio; aquí no existen fines de semana, todos los días se practica el básquetbol y estudiamos para terminar la secundaria”.

El campamento triqui, tiene un objetivo más allá del deporte: que los niños indígenas terminen sus estudios, ya que anteriormente no los culminaban, se marchaban a los Estados Unidos para hacer un poco de dinero, a su regreso se casaban y terminaban en labores del campo. Ahora se quiere que los alumnos terminen un grado universitario, y que tengan la posibilidad de ayudar a su comunidad.

“Para mí, el objetivo es el mismo, solo que quiero terminar una carrera universitaria de mejor manera como en Estados Unidos o alguna universidad de Europa como España, a través de una beca o intercambio, y aprender más de este deporte que tanto me gusta para convertirme en profesional”, dijo emocionado Emilio.

El “Güero”, como lo llaman en el campamento triqui, tiene una meta especial para este 2017: “Este 2017 espero terminar mi secundaria y es un año en el que si me esfuerzo podría participar en encuentro internacional de España o Estados Unidos”.

Emilio quiso enviar un mensaje a todos aquellos jóvenes que como él aman el deporte: “Nunca dejen sus sueños, esos sueños son lo que harán grande a México”.

Emilio con su mamá y hermano

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